
Tu libertad es tu poder
La libertad no es hacer lo que uno/a quiere, sino ser quien realmente eres, más allá de los miedos y los condicionamientos.
Desde la psicoterapia transpersonal, entendemos que el poder real nace cuando nos liberamos de las máscaras que hemos construido para encajar.
Te invito a reflexionar sobre los hilos que hoy sostienen tu realidad y a descubrir cómo, al recuperar tu libertad de Ser, recuperas también tu capacidad de manifestar la vida que deseas.
Hemos sido creados completos. Por tanto, hemos sido creados libres.
Desde esa libertad, podemos elegir vivirnos incompletos y sin libertad. Y muchas veces, no nos damos cuenta de que estamos decidiendo no vivirnos libres y completos.
¿Cómo usas tu libertad?
Un ser consciente que se hace autoconsciente, necesariamente se convierte en responsable de esa conciencia y de lo que hace con ella.
Por tanto, soy responsable de todo lo que experimento como ser humano.
Una de las decisiones que puedo tomar, sin darme cuenta, es decidir no ser consciente de lo que decido.
El beneficio de elegir esto es no asumir la responsabilidad de mi experiencia...
¿Para qué?
Es más fácil culpar a las circunstancias, a otras personas o a mi pasado. Si algo "me sucede", yo no soy el responsable, y por lo tanto, no tengo el poder ni la obligación de cambiarlo.
Sin embargo, esta aparente comodidad tiene un precio muy alto: la pérdida de mi poder.
Cuando culpo a factores externos, estoy cediendo mi capacidad de acción. Si el problema está "allá afuera", estoy condenado a ser una víctima, esperando que algo o alguien cambie para que yo pueda estar por fin bien. Y ese es el gran engaño.
La responsabilidad no es una carga, sino la llave de tu libertad.
Vamos a tener la misma libertad en exacta medida que cuanta responsabilidad tomemos.
Las creencias:
Elegir desde dónde miramos algo es lo que determina mi experiencia.
No hay nada más poderoso que tú, a no ser que tú decidas (aún inconscientemente) que algo o alguien es más poderoso que tú.
No puedes ser inferior a algo que has vivido. Por tanto, nada de lo que vives o has vivido puede ser más poderoso que tú (a no ser que tú lo creas).
Cualquier idea que elijo tener se convierte en creencia, y desde esa creencia veo, creo y vivo mi realidad.
Lo que experimentas no está determinado por lo que ocurre, sino por el sentido o significado que tú eliges darle.
Las creencias sólo tienen el poder que tú les das.
Si eres consciente y eres consciente de que eres consciente, eres responsable de cómo usas tu conciencia.
