
De la Mente al Corazón
Vivimos en una cultura que rinde culto al pensamiento lógico, pero que a menudo nos desconecta de nuestra brújula más certera: el sentir.
En mi práctica como psicoterapeuta, observo cómo el exceso de 'mente' puede convertirse en una cárcel que nos aleja de nuestra verdad.
La reflexión que comparto a continuación es una invitación a realizar el viaje más corto, pero a la vez más profundo, que existe: el descenso de la mente al corazón.
A veces, el camino más corto hacia la paz es el viaje de la mente al corazón.
Es en ese trayecto, cuando me atrevo a cruzar ese puente interno, que la rabia se convierte en compasión y el dolor se disuelve en amor.
Y en ese silencio, la misma pregunta resuena una y otra vez: ¿por qué le damos tanto poder a nuestros pensamientos? ¿Por qué los dejamos limitarnos, controlarnos y anclarnos a un pasado que ya no existe?
Mi mente me dice que me pueden rechazar. Me advierte que me pueden herir. Me susurra todas las razones para tener miedo.
Pero mi corazón late ahora. Estoy viva ahora.
Y lo que mi ser quiere, lo que mi ser sabe, es que lo único que realmente quiere es amar, amar y volver a amar.
Es en esa contradicción donde me pregunto: ¿no me estoy hiriendo a mí misma al no amar Todo por miedo? ¿Hasta cuándo voy a hacer esto?
La respuesta no está en el pensamiento. Está en la acción. En la quietud. En la confianza.
Agradece.
Acepta.
Confía.
Confía en la vida. Confía en tu corazón. Confía en el Amor que eres.
